Exposiciones 2018

 

Japonesismos / Impresionismos
Del 30 de marzo al 15 de julio de 2018

La apertura comercial y diplomática del Japón que se produjo en 1868 reveló a los artistas occidentales una estética radicalmente distinta de la que se les había enseñado durante siglos. Aunque reinterpretado de manera incansable, el modelo clásico reinaba en el arte desde el Renacimiento. El arte japonés proponía un vocabulario plástico inédito que no tardó en inspirar al conjunto de la creación artística en Europa y en los Estados Unidos. La estética del Ukiyo-e se basaba en unos códigos que eran del todo diferentes de los que aprendían los alumnos de las escuelas de bellas artes. La eficacia de sus imágenes se derivaba de la vivacidad de los colores y de la ausencia de modelado o de volumen –el tratamiento plano de las formas–, así como de una composición muy original basada en la asimetría. Además, como los impresionistas, los maestros grabadores no pretendían transmitir más mensaje que la celebración de la naturaleza y de la vida contemporánea. Los pintores occidentales más innovadores fueron sensibles al refinamiento de un arte que respondía a sus aspiraciones, abriéndose la puerta a una auténtica revolución estética.
Desde la década de 1980, el japonesismo ha sido objeto de numerosas exposiciones, y el fenómeno se ha revelado tan amplio que hoy nos parece más adecuado referirnos a sus manifestaciones en plural, del mismo modo que preferimos hablar de impresionismos. Nuestro proyecto se refiere al impacto de esta corriente en la obra de los pintores de las generaciones impresionista y postimpresionista, desde la década de 1870 hasta los albores del siglo XX. En el centro del proyecto se encuentra Claude Monet, que fue uno de los primeros artistas franceses en interesarse por el grabado japonés, por lo que tiene pleno sentido que la exposición se celebre en Giverny.

Comisariada por Marina Ferretti, directora científica del Musée des impressionnismes Giverny, con la ayuda de Vanessa Lecomte, adjunta de conservación del mismo museo.
 

Organizada por el Musée des impressionnismes Giverny en colaboración con el Arp Museum Bahnhof Rolandseck, Remagen.

Con el apoyo excepcional del Musée d’Orsay, París, y de la Collection Rau para la Unicef.

     
 

Se presentará igualmente en el Arp Museum Bahnhof Rolandseck, Remagen, del 26 de agosto de 2018 al 20 de enero de 2019.


 

Henri-Edmond Cross, pintor de la felicidad
Del 27 de julio al 4 de noviembre de 2018

Dedicada al pintor neoimpresionista Henri-Edmond Cross (1856-1910), esta exposición recorre el conjunto de su carrera. Nacido en Douai, en 1883 descubre la luz del Midi, donde se instala definitivamente en 1891. En los albores del siglo XX, está considerado junto a Paul Signac como uno de los padres de la modernidad. La muestra se compone de un centenar de obras –pinturas, acuarelas y dibujos– que permiten conocer toda su trayectoria artística. Vemos así cómo evoluciona su arte, desde sus primeros ensayos impresionistas hasta sus últimos cuadros, impregnados de un lirismo cromático que despertó el interés de los fauvistas. Tampoco debemos olvidar las series de marinas neoimpresionistas, cargadas de poesía, que pintó en la costa del Mediterráneo en los primeros años de la década de 1890. Se subraya asimismo el papel que desempeñó Cross en la historia de la liberación del color y en la repercusión que tuvo ese fenómeno sobre las vanguardias de principios del siglo XX.

Comisariada por Marina Ferretti, directora científica del Musée des impressionnismes Giverny, con la ayuda de Valérie Reis, encargada de exposiciones del mismo museo.
 

Organizada por el Musée des impressionnismes Giverny en colaboración con el Museum Barberini, Potsdam.

Con el apoyo excepcional del Musée d’Orsay, París.


 

Se presentará igualmente en el Museum Barberini, Potsdam, del 17 de noviembre de 2018 al 17 de febrero de 2019.


 

Hiramatsu en Giverny
30 de marzo a 4 de noviembre de 2018

En 1994, el pintor japonés Hiramatsu Reiji (nacido en Tokio en 1941) descubrió los Nenúfares de Claude Monet en el Musée de l’Orangerie y visitó el jardín del artista en Giverny. Desde entonces, los paisajes de agua y de reflejos se convirtieron en uno de sus motivos favoritos: «Quedé profundamente asombrado al descubrir esa obra inmensa que es la serie Nenúfares. Me puse entonces a estudiar fervientemente el japonesismo, con la mirada de un pintor de nihonga que inicia un viaje hacia el impresionismo y el japonesismo. Para una persona que como yo adora las flores, Normandía fue una región de ensueño. Solía ir hacia el mar siguiendo el Sena. El propósito de mi viaje era ir en busca del japonesismo en el jardín de Monet en Giverny y observar los reflejos en el agua del estanque de los nenúfares. Intenté comprender la atracción del japonesismo que Monet había experimentado desde su juventud, así como la mirada que proyectaba sobre las cosas. Fue con libertad y con un sentimiento lúdico como pinté los nenúfares, tan caros al gusto japonizante de Monet».
La exposición reúne seis lienzos y dos biombos que muestran la influencia de Claude Monet en el artista y se completa con una sección documental que ilustra la técnica tradicional japonesa denominada nihonga.

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